Escribir

Escribir

Por Verónica Orozco A. @verozco 

“Because so often when we say we’re unqualified for something,

what we’re really saying is that we’re too scared to try it,

not that we can’t do it.”

Jen Sincero

Me muero por escribir pero me da miedo. ¿A qué le temo? Creo que a no hacerlo bien. Pero siempre he escrito. Cuando niña, escribí varias cosas. Muy lindas, por cierto. Aún me acuerdo de una de ellas, que era una tarea del colegio. Un poema a la Virgen María que decía:

Es la reina de las flores

Y con lirios se adornó

Es María, madre mía

Es la rosa del Señor

Ella reina en las estrellas

Y hace brillar la luna

Que siempre alumbra mi cuna

Con su dulce resplandor

Todavía me asombro cuando lo leo. Una niña de 8 años escribiendo un poema tan bonito. Sin miedo de nada, sin preocupaciones. Ella se sentó y lo escribió, así, sencillito como suena. Pero esa niña creció y empezó el reinado del terror. Llegó el ego, relegó la niña y tomó posesión de todo, incluyendo escribir. Me alejé mucho de la escritura y aún no entiendo por qué. Me llené de temores y esos fueron tapando las ganas de muchas cosas. Y olvidé lo mucho que me gustaba, lo bien que lo hacía y me convencí de lo contrario. Me convencí de que no era capaz de escribir.

Así escogí una carrera en la que me tocaba escribir pero no crear, al menos no de la misma manera. Y lo hice muy bien. Terminé Derecho habiendo escrito muy buenos ensayos y comencé a ejercer como abogada y escribí alegatos, oposiciones, apelaciones, todos muy bien hechos pero algo no estaba bien. Sí, estaba escribiendo pero no de la manera que quería. ¿Y qué hice en lugar de buscar lo que quería? Seguí siendo abogada y escribiendo sobre lo que no me gustaba por muchos años. Enterrando profundamente un deseo que solo recordé que tenía hace poco tiempo. El miedo, como siempre, siendo el director de la orquesta con la batuta en la mano, dirigiendo mi vida como si nada.

Y es el miedo ahora el que regresa a decirme que no puedo hacerlo. Que mejor no escriba porque no tengo nada sobre qué escribir, porque no soy tan creativa ni tan talentosa como yo pienso y se le para encima a la creatividad y a las ganas para regresarnos, a él y a mí, a la zona de confort, donde el puto miedo vive feliz.

¿Pues sabés qué, miedo? Estás equivocado, sí tengo tema para escribir. Voy a escribir sobre vos y sobre lo infeliz que me hacés. Y te expongo y así te controlo porque estoy decidida a hacer lo que yo quiero, no lo que a vos te da la gana. Y te largás de aquí que ya no sos bienvenido ni necesario en esta vida. Además, tengo que sentarme a escribir.

writer

Image: nofilmschool.com

Here and now

Here and now

By Veronica Orozco @verozco

Translated by Juliana Achury (Craftisan Translations LLC) juliana.achury@gmail.com

A couple of days ago I got a beautiful email. It came from Laura, a new friend of mine who feels like life-long one. In it, she told me how brave she thought I was because of the decisions I had been taking lately; she also mentioned and that the song “Ir” (to go) by Marlango, attached to the email, reminded her of me.

As I enjoyed and felt proud of the song I had just been gifted I started to think: “Am I as brave as they are lately telling I am? And why brave?” I have always thought that the really brave are the ones facing super villains in epic battles, or those jumping from airplanes millions of feet up high, or the ones sleeping in haunted houses. People who fearlessly do amazing things and, to be sincere, my own reality can’t be more distant from than that.

But then, what it is that I do that makes me seem brave in the eyes of others? If none of my acts are supernatural or even complicated, but just the result of living the life I chose to live, why do I appear as brave? And then it hit me. Something really obvious that I had overlooked: when you listen to yourself and act accordingly to your feelings, everything you do looks less like an achievement and more like a natural act. I find no heroism in quitting my comfortable life for the sake of my happiness. But if I break down my actions into divorcing/quitting an unhappy job/ changing careers/and moving to another country, there I can see it all like a battle against ten super villains while jumping from an airplane inside a haunted house, even though the only thing I did was to start being the person I always wanted to be.

In the end, that’s the only courage we need, the one that makes us uncomfortable and pushes us to go in search of what we really want; the courage that forces us to stop delaying our happiness and shakes off the comfort out our lives. We live numb and in a lethargic state, forgetting that the only thing we really have is right now, and so we keep on looking outside the window, postponing the moment to be happy when the truth is that there is no “later”.

It shouldn’t be outstanding to see someone transform her life in the pursuit of happiness. It should be common. We spend our lives postponing the choices that will take us outside our comfort zone because that’s where we don’t have to make any efforts, taking solace in “I’ll try it tomorrow”. But you know what? There is no tomorrow. We have to be happy now so we can be happy forever.

Photo: http://nicoachury.tumblr.com/post/19780635510/tree