Las 5 etapas del duelo en notas musicales.

Las 5 etapas del duelo en notas musicales.

Por Veronica Orozco Abad @verozco

03/15/2014

La tusa, esa enfermedad del corazón que hace que quien la padezca sienta que no existe cura y que no queda más de otra que aprender a vivir con ella. Ese cáncer sentimental que como cualquier enfermedad terminal, acaba con la vida propia y la de los que nos rodean. Por eso, nada mejor que enfrentarla. Vivir cada una de esas etapas que aunque no parezcan más que metástasis, son parte de ese “tratamiento” para poder sanar. No hay que pasarlas en ningún orden específico y es posible volver a cualquiera de ellas muchas veces (si está pensando en la etapa de la ira, usted es yo).

ETAPA DE NEGACIÓN

“No, no, esto no nos está pasando a nosotros”

Él se fue. Ya no hay asomos de su presencia en la casa. No hay ropa masculina en el armario ni espuma de afeitar en el baño. Y sin embargo, nuestra mente, que no es más que una perra que aparentemente nos odia, se encarga de hacernos creer que el ruido que acabamos de oír son sus llaves colgándose en el llavero al lado de la puerta o nos obliga en medio de la noche a buscar unos piecitos fríos al otro lado de la cama. “Esto no es más que una pelea, lo sé, ya hemos pasado por esto varias veces”

ETAPA DE IRA

“Te odio, bastardo infeliz miserable gordo egoísta impotente mañé grosero pendejo bruto”

Ego propio vs ex. Una pelea que no tiene cómo ganar el pobre infeliz, pues ni sabe que está batallando. Lista de defectos (reales e inventados) del susodicho revolotean en las conversaciones con cualquier persona, así ni siquiera nos conozcan. “¿Tengo que poner la X aquí? Es que el inútil de mi ex marido ni siquiera supo decirme exactamente dónde se ponía” le decimos a la señora de la caja del banco, mientras ella sonríe bastante incómoda. Ojalá se consiga una gorda, bruta y frígida, que lo trate mal. Ojalá sea muy muy infeliz.

ETAPA DE NEGOCIACIÓN

“¿Nos tomamos un cafecito? Te entrego unas cosas que se te quedaron y hablamos un rato. P.D: Me estás haciendo una falta…”

Como por arte de magia, desaparece de la mente todo lo que nos hizo partir. Se olvidan los malos ratos, los ratos masomenos y sólo quedan en mayúsculas y negrilla los mejores recuerdos. Ya no hay defectos, costumbres fastidiosas o situaciones insoportables que nos hagan pensar en él de una manera diferente a “te quiero de vuelta”; en la cabeza, es otra vez el tipo maravilloso del que uno se enamoró. Nunca había sido tan necesario un DeLorean como en este momento. Dame otra oportunidad, vuelve conmigo.

ETAPA DE DEPRESIÓN

“Este hueco en el alma no me deja levantarme de la cama”

La ansiedad. El insomnio. Las peleas con la del otro lado del espejo. La falta de sabor en la comida. La lloradera, esa maldita lloradera por todo. La desaparición de la sonrisa y la aparición triunfal de bolsas eternas en los ojos. La angustia, que se siente durito en el pecho, así como debe sentirse un infarto y que sólo desaparece por tres segundos en las mañanas, cuando uno abre los ojos y piensa que se trata sólo de un mal sueño. Ya ni siquiera Friends produce risa y es posible lograr la imposible tarea de deprimir un Golden Retriever.

ETAPA DE ACEPTACIÓN

“Me caigo muy bien y no me voy a tener más pesar”.

Entonces, una mañana cualquiera, abrimos los ojos y ya no hay dolor. La parte insoportable y torturadora de nuestra mente ha sido encarcelada y amordazada y ya no hay más voces de tormento. El aire se siente bonito cuando entra en los pulmones y la comida vuelve a tener sabor. Y volvemos a cantar. Y pensamos en él y ya no se arruga el pecho. Lo dejamos ir. Y es ahí donde lo entendemos: se acabó. Se acabó pero ya no importa. Y vuelven las ganas de vivir, de llenarse de nuevos recuerdos, de quererse a uno mismo. De volver a empezar. De ser otra vez feliz.

Publicado en bacanika.com.co

@bacanika http://www.bacanika.com/index.php/historia/opinion/item/la-divorcee-vol-2