8M: NO HAY NADA QUE FESTEJAR

8M: NO HAY NADA QUE FESTEJAR

Yo no sé si ustedes se acuerdan pero cuando estábamos en el colegio celebrábamos todos los 12 de octubre el “Día de la Raza” y ese día, había acto cívico al rayo del sol por 3 horas, en el que con comparsas de niñas disfrazadas – varias haciendo black face ante la falta de diversidad del colegio – y otras representaciones artísticas, que iban desde poemas eternos a Colón a canciones mal rimadas para la Madre Patria, le agradecíamos a los españoles el haber venido a culturizarnos y bautizarnos, hasta que un día ¡BUM! sonó “V Centenario” de los Fabulosos Cadillacs en alguna fiesta de Quince y desde ese día, no hay 12 de octubre que no piense “no hay nada que festejar” *Les deja la canción abajito del texto pa qué sepan de qué estoy hablando*.

Porque básicamente es cierto, qué festejamos en América ese día si no es el saqueo, exterminio y colonización de quienes estaban aquí antes. El mal llamado Día de la Raza celebramos los horrores, las enfermedades y la sangre que hicieron rodar cuando llegaron a América a llevarse todo sin pagar por nada.

Algo así me pasa ahora con el 8 de marzo, con el Día de la Mujer.  A  pesar de nunca haber sido una ávida celebradora de la fecha, siempre caía en esa moda colectiva de agradecer las rosas, los chocolates, las canciones, las frases cursis y trilladas que nos repiten cada año, en las que nos dicen que somos los seres que evocan la delicadeza, la dulzura, la bondad y el amor y hasta los tampones y toallas higiénicas (que las empresas de productos femeninos se mueren por repartirnos ese día). Porque “¡mujeres, sin ustedes el mundo sería horrible!”. (Mira Néstor, la verdad es que sin nosotras no habría ni mundo entonces me estás citando un hecho irrefutable).

Un día como hoy en la que el mundo nos grita que celebremos nuestra “feminidad”, no tenemos nada que celebrar porque ser femenina se entiende diferente para cada una. Porque no hay un manual de “mujerismo” que haya que seguir para ser mujer de verdad. Porque hay mujeres que nacimos siéndolo y hay otras que tuvieron que hacerse y ellas también hacen parte de ese femenino.

Hoy reconozcamos la realidad de muchas mujeres del mundo. Dejemos de negar que la violencia de género existe porque no nos ha tocado de primera mano. Dejemos de negar que la brecha salarial existe porque en nuestro trabajo todos ganan igual. Dejemos de culpar a las víctimas de abuso por lo sucedido. Dejemos de matar mujeres por el hecho de ser mujeres. Dejemos de decirles qué hacer con sus cuerpos en el contexto que sea. Exijamos el cubrimiento total de nuestros derechos sexuales y reproductivos, exijamos que el aborto sea legal y seguro para todas. Reconozcamos en la lucha de otras la lucha nuestra y no se nos olvide que hasta que todas no estemos bien, ninguna está bien.

Este 8M aprovechemos que el mundo nos está mirando para exigir lo que se nos ha negado por tanto tiempo. El silencio no nos protegerá y aquello que hoy le pasa a otra, es lo que nos puede pasar a nosotras después. Mientras nuestros derechos sigan siendo vulnerados y la equidad no exista, así como cada 12 de octubre, para mí “no hay nada que festejar”.