Des-ahogo

Des-ahogo

Voy para un año y medio sin escribir. Me siento frente a la pantalla, con el documento en blanco listo para ser llenado de letras e historias y no soy capaz. Tengo un proyecto de libro en proceso que no he logrado avanzar porque no puedo escribir.

Soy sobreviviente de la pandemia. No me ha dado covid19, estoy vacunada y mi familia y amigos cercanos están todos bien (al menos por el lado del Coronavirus). Sin embargo, estoy viviendo las secuelas de un año de encierro, de desempleo, de cambios abruptos, de bancos cobradores y cartas amenazantes, de angustia, miedo y ansiedad. Todos los días agradezco mi fortuna, mi salud y la de los míos, mis oportunidades y sin embargo, mi mente sigue paralizada, en un shock eterno interminable.

Hay días mejores que otros, en los que la creatividad amanece brillante y se abren puertas y ventanas en mi mente que me muestran caminos luminosos que siento que quiero seguir. Pero luego aparece mi “impostor” (que claramente es un hombre cis, hetero y blanco) y arruina una a una las ideas que por un momento se sintieron como soluciones. Este “impostor” que anda reinando en mi cabeza, se amalgama con mis miedos y traumas y entre todos ellos me aplastan de nuevo, en un ciclo de terror que parece no tener fin.

El año pasado fue aleccionador, aprendí muchísimas cosas sobre mí misma y sobre quienes me rodean, cosas que probablemente no hubiera sido posible entender de otra manera. Mi creatividad por ejemplo se ha concentrado en la supervivencia, en encontrar las mejores formas de hacer de esta situación algo vivible y llevadero. Y probablemente es por eso que no me sale nada frente a la hoja en blanco, es suficiente con tener que ingeniárselas para seguir existiendo en el universo del capitalismo. Agotador. Esa es la palabra que mejor describe mi corazón y mi mente en este momento. Así me siento: agotada.

Agotada de no ser más que la versión sobreviviente de mí misma, de olvidarme del presente por angustiarme por el futuro, de dejar que sea el impostor el que decida el rumbo de mi vida. ¿Volverán la inspiración y las ganas? ¿O seré para siempre quien observa a los demás desde su barrera de temores y complejos? ¿Dejaré de ser mi versión post apocalíptica o viviré para siempre en survival mode?

Ya veré.

3 thoughts on “Des-ahogo

  1. Me siento taaaaaaaaaaan identificada! Y al igual que tú me siento agotada y trisre también, de ver que nisiquiera he podido poner en palabras lo que siento y que tengo que hacer mías las de otros para desahogarme, aunque agradezco poder hacerlo. No llevo un año desempleada, solo dos meses y ya tengo una entrada que me ayuda, me siento igual que tú, paralizada y agotada. Gracias por escribir y compartir.

  2. La forma en la que enfrentamos al mundo condiciona lo que vemos del mundo. El impostor que mencionas está acostumbrado a hacerte interpretar tu historia en formas distorsionadas y forzadas. Empaña a su antojo el filtro desde el que el que observas y confrontas la realidad. Te susurra al oído en forma tan persuasiva como mentirosa que tu destino no será el de la realización sino el de la frustración. Lo sé porque es la misma voz que oímos todos los que sufrimos de ansiedad. Es una voz monótona, tediosa, muy poco creativa, pero persistente.

    Queda otra opción, también post-apocaliptica. Es la del acto radical de hastiarnos de la misma historia de siempre para después, lentamente, hora a hora, contarla de manera distinta, aceptando la incomodidad e incluso la fealdad de lo que vemos, y culminar así en la hermosa e inesperada sorpresa de que un nuevo rostro comienza a tomar forma, de que comienza a tejerse una vida interior que acabará por salir al aire y a la luz. Acercarnos de nuevo a la naturaleza elemental que subyace a los proyectos creativos. Llegar a esa esencia que no podíamos comprender hasta haber experimentado las angustias de las cuentas por pagar y el dolor por haber tenido el corazón roto durante el viaje. La opción de hacer que la voz del impostor no sea más que ruido de fondo y aceptar que la inspiración y las ganas se puedan fortalecer solo a partir de nuestra personal y desgarradora manera de fracasar en el intento de vivir con plenitud.

    Creíste que no eres capaz de llenar la hoja en blanco porque no te has dado cuenta de la cantidad de experiencias que has acumulado, que justo son la esencia de la mejor escritura. Lo que tienes es tela por cortar, pero no alejándote de los demonios sino mirándolos de frente, aceptando que siempre van a estar ahí, agradeciendo lo que te enseñan de tí misma, así sea a las malas. Apuesto a que tienes cosas que merecen ser dichas respecto a la opresión que sienten las almas más libres al vivir en una sociedad artificial. basada en la acumulación y el estatus. Que hay frases e ideas que están esperando a ser armadas sobre la inseguridad económica y la incertidumbre vital. Que hay mucha rabia para expresar sobre el hecho de que lo urgente y superficial siga devorando las horas que deberían dedicarse a lo importante y trascendente. Sobre ser mujer, aquí y ahora, en este mundo que nos asignó el azar. Todo lo que no se ha resuelto o no se ha expresado en profundidad es lo que asfixia lo mejor de nosotros mismos. Siempre hay otra vía, otro camino a seguir. El de la creatividad como catarsis. Lo encontrarás, tarde o temprano. Estaré allí para leer lo que salga

    1. Gracias, gracias, gracias. No sabes cuánto agradezco el tiempo y las palabras. ❤️❤️❤️

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