No somos Don José

No somos Don José

Ayer en la mañana, Don José recorría las calles de Medellín como todos los días. Con su guitarra, interpretando rancheras y boleros, se gana la vida honestamente. A cambio de sus tonadas, la gente le da algunas monedas y ese es su trabajo. Él como muchos músicos, se gana la vida con su arte.

A eso del medio día, Don José caminaba por El Poblado, entonando sus canciones cerca de restaurantes y cafeterías, con el fin de entretener a los comensales que a esa hora salen de sus oficinas para almorzar. Sus canciones llegaron a los oídos de los clientes de un restaurante del sector, quienes lo disfrutaron al punto de querer invitar a Don José a almorzar en el mismo restaurante en el que se encontraban.

Como cualquier otro cliente, Don José se sentó en una mesa del restaurante para ser atendido. En ese momento, la mesera del lugar le negó el servicio, diciendo que si él (y solamente él) quería comer allí, debía pedirlo para llevar pero en la mesa no podían atenderlo. Los demás clientes, entre sorprendidos e indignados, exigieron la presencia de la persona encargada del restaurante para solucionar el malentendido. La administradora hizo presencia, confirmando la información suministrada por la mesera. En ese restaurante, Don José no podía comer.

La rabia, la impotencia y la tristeza de los presentes no se hizo esperar. Quienes invitaron a Don José a almorzar, comenzaron a grabar la situación, en la que se puede ver tanto a la mesera como a la administradora completamente tranquilas con la situación. Seguramente son las “políticas de la empresa” que deben cumplir, sin importar lo que ello signifique. La gente entonces comenzó a pararse de las mesas, para pagar la cuenta y e irse. Algunas personas lloraban conmovidas. Y mientras todo esto pasaba, Don José solo pedía disculpas porque su intención no era causar problemas. Mientras le decían que no lo atendían, que no era bienvenido a comer allí, mientras lo trataban como un ciudadano de segunda clase, Don José se disculpaba por lo que estaba pasando.

Era de esperarse la reacción en redes sociales que ha suscitado todo esto. La cacería de brujas contra el restaurante, las amenazas, los insultos. La sociedad violenta que somos una vez más deja en evidencia que en lugar de educar, preferimos destrozar. La gran mayoría de gente se siente dolida y lastimada, al punto de crear el HT #YoSoyDonJosé, para unirnos en solidaridad con lo que está pasando. Pero lo peor de todo es que no, probablemente NUNCA estaremos en el lugar de Don José.

La situación denunciada y grabada en video es asquerosamente clasista, racista y arribista. Y es solamente una radiografía de lo que somos como sociedad.

Todos somos Don José pero en la urbanización le revisan las carteras a las empleadas en la portería antes de irse a sus casas. Todos somos Don José pero “indio”, “montañero”, “pobre”, “negro” siguen siendo insultos que usamos diariamente. Todos somos Don José pero que quien ayuda en la casa coma en la cocina, sentada en el butaco que usa para limpiar ventanas, porque en un comedor de 6 puestos, con solo dos personas sentadas no hay sitio para ella.

Es muy fácil ser Don José desde la casa, detrás del celular, mientras espero que cambie el semáforo y miro con desprecio a quién se acerca a limpiarme el vidrio del carro. ¿Cuántas veces en su vida se ha sentido mejor que alguien por las cosas que tiene? ¿Cuántas veces ha tratado a quienes le ayudan con verdadero respeto y no con condescendencia? ¿Se sentaría en una mesa con el portero, la empleada, el mensajero y los miraría como sus pares?

Lo de Don José es un atropello a la dignidad humana, de eso no hay ninguna duda. Pero lo más triste de todo es que esa “política” del restaurante, nació porque existe gente a la que le molesta compartir su espacio con aquellos que consideran que no están a su “altura”. Nuestra sociedad aspiracional nos enseñó a despreciar la pobreza y todo lo que tenga que ver con ella. Nos enseñó a reforzar la diferencia entre clases, teniendo por “gente de bien” a quienes han nacido rodeados de privilegios. Y así nos vamos por la vida, luchando por subir de clase y status y mirando por encima del hombro a los que considero que no son como yo.

Es la hora de reflexionar como individuos, ya que como sociedad no hemos podido. Es la hora de comenzar a cambiar el propio entorno, de hacer el ejercicio (es hasta ridículo decirlo) de tratar a todo el mundo como igual a uno mismo. De devolverle la dignidad a todos aquellos a quienes se las hemos quitado con palabras, con hechos, con maltrato.

Hoy Don José no quiere salir de su casa. Está abrumado y asustado con la situación. Siente miedo. Él, que está acostumbrado a ser un ciudadano de segunda clase, no entiende qué pasa y se siente responsable, a pesar de no tener la culpa de nada. Nuestra deuda es con él y con todos aquellos que se sienten como él diariamente. Y como conocerlos a todos y saber sus historias es casi imposible, los invito a comenzar un cambio desde ustedes. Seamos conscientes de la manera en la que tratamos a cada una de las personas con las que nos relacionamos diariamente.

Mi papá fue un hombre muy sabio. Su mensaje más claro, desde que mis hermanos estaban pequeños, fue tratar a los demás como querían ser tratados. Y así lo hizo a lo largo de su vida, sentado, conversando y tomando cerveza con el que quisiera sentarse con él. No todos podemos ser Don José porque la vida ha sido generosa con nosotros, pero sí TENEMOS que tratar a todos los Don José de nuestra vida, de la manera que quisiéramos ser tratados.

41 thoughts on “No somos Don José

    1. Tal cual Vero, esto es lo q sucede todos los días en todos los lugares y es base de nuestra pobre idiosincrasia, muy pocos tuvimos la fortuna de provenir de cuna humilde pero con base sólida en valores…debemos seguir dejando buena huella, seguro tan solo será un punto sobre la inmensa mancha pero seguirá sirviendo por lo menos para llamarle la atención a la inmensa mayoría de los que se creen dueños del mundo.

  1. como siempre, da gusto leerte y tener la posibilidad de darnos cuenta lo imperfectos que somos, pero que aún es tiempo de cambiar desde uno mismo!!!

  2. Hoy hablaba de esto con mi hermana y tienes toda la razón yo le ponía como ejemplo las viejas que andan con la niñera hasta los domingos, en los centros comerciales las sientan en otra mesa a qué les den comida a SUS muchachitos, pero hoy todas son Don José

  3. Yo pienso que sí Valeria hubiera querido hacer algo realmente bueno, realmente beneficio y constructivo se hubiera sentado con el personal del restaurante a hablar con ellos a explicarles del por qué para ella las cosas no estaban bien y tratar de convencerlos de que no era el camino correcto ni para ellos ni para su negocio, pero pienso que optó por el camino más destructivo pensando que era lo correcto

    1. Yo creo que sus intenciones eran muy buenas, lo que pasa es que con escándalos como este, desafortunadamente sí hay cambios sustanciales. Creo que todos debemos usar esta oportunidad para revisarnos a nosotros mismos y empezar desde ahí. Un abrazo.

    2. Totalmente, la forma de hacer un acto bueno lo desvirtuó, en acto de malintencionada con el restaurante y se oía patética.
      No era caso hacer un video, era solo manifestarle y explicarles su postura.
      Para mi ella quiso hacerme famosa mediante la forma max ruin a través de las redes.
      Y a Don José le importó un BLEDO.

      1. Yo pienso que sin el video, no hubiera habido una intención real de cambio, tanto para el restaurante como para los demás que nos tuvimos que sentar a reflexionar acerca de esto. Valeria ya es famosa, ha salido en revistas y entrevistas desde hace mucho y su labor social es maravillosa.
        Don José debe decir que no le importó porque él no puede pelear con la cuchara, con la calle que le da las monedas para vivir. Pero la situación fue humillante y degradante, así tengamos a Don José tan acostumbrado a ello que no lo vea como malo. Un saludo.

      2. El video fue lo que mostro la realidad de lo que estaba pasando. Una foto vale mas QUE MIL PALABRAS. Gracias a ese video muchos colombianos que vivimos en el exterior nos dimos cuenta del racismo que existe en Colombia. El dueño dice que el puede escoger a quien atender lo que es cierto si el coloca un aviso diciendo QUIENES NO PUEDEN ENTRAR o sea no se permiten personas sin zapatos, o en chanclas, o sin camisas, o sucias etc. siempre y cuando no se discrimine por la edad, sexo,afiliacion politica, raza, religion o estrato social. Y lo tiene que aplicar a todo el que entre. Es increible lo que hicieron porque este senor estaba vestido como cualquier antioqueno de pura cepa. Y si lo dudan miren en cualquier parque como miles de personas como el se reunen para hablar. El restaurante segun vi en el video no es gran cosa ni se ve elegante siquiera. Es un restaurante comun y corriente igual que los comensales que vi en el video. Ahi no habia nadie de saco y corbata o de traje ejecutivo. La manager ni siquiera tenia presencia de manager porque si el restaurante hubiese sido elegante ella no tendria porque estar vestida de esa manera como si estuviera cocinando. Esto es lo mas ridiculo que yo he visto. Si esta situacion hubiera pasado en Estados Unidos a quien todo el mundo critica de racista, ese restaurante ya hubiera sido multado y obligado a darle una disculpa publica a este senor.

  4. Me encantó. Lo q le pasó a Don Jose es algo para reflexionar y no para atacar. Mis papás también me han enseñado a compartir la mesa con todos.

  5. Así es Vero. La gran mayoría de los indignados por este caso, no son capaces ni siquiera de oir por 1 minuto a quien le pide algo de ayuda. Si no tenemos como invitarlo a comer, o a tomar un café, lo mínimo que esa persona es una sonrisa, que sus palabras no queden dirigidas a la espalda de las personas, y que se vaya con un ” otro dia, pero que tengas un buen dia, y mucha suerte bacán”. Mas de uno confundirá dignidad con comprarle un almuerzo y luego tomarse una fotico para recibir likes. Una sonrisa, una mirada a los ojos y una buena frase de suerte, es a veces suficiente. A veces.

  6. A la luz de lo ocurrido ayer en el restaurante Taquino he llegado a la conclusión de que vivimos en un sistema tan tóxico y violento que eventos como este se convierten en la válvula de escape donde algunos sacan a relucir lo peor en ellos hasta llegar al extremo de una amenaza de muerte, sentencia que ni a los violadores de niños se les da en este país.
    Al otro extremo están los que hacen de esta una oportunidad para practicar el derecho a una protesta pacífica como el de la Cocaton, y para mostrarle a Don José que no está solo.
    Una oportunidad de ser pro activos y no “proasesinos”
    “ Nadie es tan malo que no tenga algo bueno, ni tan bueno que no tenga algo malo”
    No defiendo el modo de actuar de esta señora pero muy seguramente esta señora solo trataba de cumplir con políticas del jefe para no ser despedida.
    Hoy compartí esto👆🏽Con mis amigos en las redes pues me preocupa que lastimen a esta señora. compartiré tu articulo, muy bien escrito, ameno y contundente y además le voltea la Torta al asunto.
    Señalamos pero de manera similar pero más sutil.
    Por ejemplo en muchos edificios no dejan que la señora q cuida al niño se bañe en la piscina. triste.

  7. Excelente ver que alguien entiende la verdadera razón por la que Don José existe y gracias a espacios como este restaurante es parte del balance de nuestra sociedad. Lástima mal interpretar la situación dio más noticia que la realidad del día a día que es difícil ver y más fácil seguir por las redes.

  8. Excelente reflexión!!! A empezar actuar desde nuestro pequeño entorno. Que lo q sucedió no sea para dañar el nombre del restaurante, sino para mejorar nuestro día a día.

  9. Veronica, no había tenido la oportunidad de leer tus ensayos, llegue a el por tu hermana Juan Fernando, pues soy compañera del colegio, y te digo que me encanto, tus palabras son claras, contundentes, que nos hacen reflexionar porque como tú padre les decía “uno debe tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran”

  10. Exacto Verónica…
    El privilegio visto como superioridad…
    Me parece que superior la humildad de Don José, que pide que no le hagan mal al negocio que ha visitado y a la señora que día a día le permitió cantar para lograr subsistir…

  11. El termino ciudadano de segunda clase que? Entiendo el mensaje que quieres dar, sin embargo creo de manera ferviente que podríamos referirnos a las personas con bajos recursos económicos sin términos deplorables. Eso de dividirnos en clases me parece algo cómico, para ti que la vida te ha tratado con “generosidad” te hago dos preguntas, ya sabiendo que no eres de segunda clase como don jose ¿te sientes de primera clase? ¿ te das cuenta que el problema empieza cuando nos clasificamos como si fuéramos objetos? De resto me pareció un buen post, feliz noche.

    1. Hola. Precisamente por eso lo puse, porque no existen ciudadanos de segunda clase y sin embargo, tratamos a otros como tal. Como si hubiera mejores ciudadanos que otros.
      Gracias por compartir tu opinión. Un abrazo.

  12. Vero, yo he sido discriminada y no escuchada por vos. Me encantó tu artículo. Ojalá, algún día, sí me escuches. Un abrazo.

  13. Exacto, así cómo tú papá lo hizo los míos también.

    Nunca hubo problema en compartir, saludar, decir adiós y tener una pequeña charla con alguna persona qué trabajará en el aseo, fuera el portero, fuera el mensajero, o incluso si fuera una persona qué vive en la calle.

    Todos somos seres humanos y exactamente eso hay qué hacer, ponerse en los zapatos del otro, muchos no son afortunados y bendecidos cómo otros, pero la humildad no sé pueda quitar o aprender con dinero, lastimosamente.

    Trabaje mucho tiempo en locales de comida y es triste cómo no sé puede permitir esto en casos más “extremos” donde las personas, puedan tener algo cómo no sé un mal olor.

    Pero acá dejo está anécdota, qué pasa cuando va el “gringo” qué ni se baña, huele feo, paga con monedas, no se ve bien vestido, probablemente ni este peinado, ni motilado, ni perfumado…… A ese seguro sí no le pondrían ningún problema. ¿Qué cosas no?

  14. Bravo!!! Bravo!!! Cómo es de fácil para nosotros criticar a un restaurante desde la comodidad de nuestra casa, sentados en nuestra cama kingsizes mientras disfrutamos de una película en nuestro televisor de 50pulgadas y disfrutamos de nuestras 10megas de datos o el fabuloso WiFi de la casa… Pero en la calle, nos cambiamos de andén para no pasar al lado del que vende colombinas para vivir… Me encantó este artículo.

  15. No había tenido la oportunidad de leerte pero absolutamente cierto todo lo que dices un abrazo gigante muy ojalá todos tuviéramos la humildad como primer principio

  16. Es la falacia de los niños de la Guajira. “Todos somos Don José pero…” no es más que una excusa para normalizar la conducta del restaurante, asumiendo que nadie está libre de pecado para lanzar la primera piedra. Es decir “calle la jeta que usted también” sin saber quién es “usted”. Es más fácil generalizar que pensar que quizás muchos de los indignados sean sinceros y no tengan las mismas actitudes clasistas de quien escribe. Por el contrario, la oleada de indignación podría servir para concientizarnos de nuestras conductas discriminatorias.

    Por otro lado, no se trata de “cacería de brujas”; se llama sanción social y es algo que debería ser más frecuente, y no solo online. Si quien actúa mal sabe que corre el riesgo de convertirse en el hazmerreír de toda una comunidad, lo pensará un poco antes de actuar mal. Pero es una muestra de la degradación ética que vivimos el que sea reprochable reclamarle a los indeseables sus comportamientos indeseables.

    1. Desafortunada su apreciación de lo que quise decir. En ningún momento normalizo la conducta del restaurante, de hecho la condeno durante todo el escrito. Como condeno lo que hacemos inconscientemente día a día con los Don José de nuestra propia vida. Si usted ya tiene identificadas sus conductas clasistas, racistas y elitistas, lo felicito de corazón y espero algún día poder llegar a su mismo estado y saber con tranquilidad que nada de lo que hago hace sentir a nadie como se sintió él. Buen día.

  17. Verónica excelente apreciación, muy cierto todo lo que tu dices, lo que paso con Don Jose nos tiene que servir para analizarnos en nuestro diario vivir👍

  18. Estoy de acuerdo en que somos una sociedad que aún no sabemos como reaccionar y el actuar, no podemos satanizar y acabar el establecimiento por una conducta que puede ser corregida. Esa es la diferencia de muchas culturas de países desarrollados donde he visto las personas protestar de manera pacífica y creativas. Algunos gobiernos intervienen y existen sanciones si es necesario que afecten el saber vivir. Pero lo que tenemos que pensar es que detrás de estos comportamientos de respuesta agresiva hacia el restaurante hay personas inocentes del tema o simplemente siguieron órdenes (meseros, cocineros, etc) tenemos que pensar que ellos tienen familia y que posiblemente se queden sin trabajo en un caso extremo que el restaurante se vea afecto.

  19. Desde pequeña mi mamá me enseñó que nadie es más que yo ni yo.soy más que nadie, Rosita quien nos ayuda con el aseo es casi parte de la familia, y siempre se le invita a comer en la mesa con nosotras, nunca se le revisa el bolso, y si salgo a comprar un postre para el almuerzo compro el mismo para todas, siempre me despido de ella con un beso y un abrazo y le doy las gracias por ayudarnos. Creo que es una cuestión de educación, todo viene de casa, y eso es una cosa que se ha perdido con las generaciones, a los niños hay que saber educarlos , a ser respetuosos y a valorar a las personas, en ese momento mejoramos como sociedad.

  20. Muy buen artículo y una total realidad.
    De hecho recordaba como personas que desafortunadamente conozco y que con conocimiento de causa he visto como han humillado a sus parejas, a sus trabajadores, estaban indignados por el caso de Don José. Una de ellas lloraba, tan solo pensaba la doble moralidad de mucha gente.

  21. Una sana reflexión Vero, más en uno de los países con las mentes más desiguales del planeta, en donde se es “pobre” en medio de riqueza hídrica, energética, biodiversa y humana y se es rico en la medida de la propia codicia. Un abrazo desde Costa Rica

  22. Excelente artículo y se asemeja a mi razonamiento desde que leí la noticia. No podemos ir por la vida atacando sin medir las consecuencias . Las redes sociales son de doble filo. Seguramente esté hecho servirá de reflexión a muchas personas y negocios y cada uno tomará el aprendizaje que considere necesario. Pero no estoy de acuerdo con lo que hicieron con el restaurante. De este negocio seguramente dependen muchas familias y muchos de sus empleados trabajan allí seguramente hace mucho tiempo. Se trata de educar no de dañar . Suficiente tenemos con vivir en este mundo tan violento para recibir más. No entiendo porque en las redes sociales quieren cobrar cada imperfección del ser humano con sangre . Que triste .

  23. De todo lo que ha sucedido con ocasión a este tema, celebro este escrito que es con el que más me identifico y por lo mismo tampoco caí en el juego mediático propuesto de todos somos Don José porque la realidad además es otra, muy cercana y completa a como la expresas lamentablemente. Agradecida también vivo por mis padres, mi educación y formación que me permiten amar y tratar a los otros como yo quisiera ser tratada, respetar y valorar la diferencia y sin afanes en destruir y sí en construir. Nos falta mucho como sociedad en ello, como personas también debemos estar en revisión constante. Gracias!

  24. Me encantó este blog post. Gracias. Estuve mirando tu página y no pude encontrar una sección de quién eres. Me gustaría leer un poco al respecto. Me puedes dar link? Gracias 🙂

    1. Hola Andrés. Apenas veo tu mensaje. En redes aparezco como @verozco. Soy una abogada que renunció al derecho para dedicarme a mis propios proyectos y pasiones. Este blog es uno de esos.

  25. Si me gustó tu reflexión, yo sólo le agregaría algo, y es el desbordante odio de unas personas hacia otras, si se equivocaron, si es indignante, pero que tal si pudiéramos enseñar de respeto con ejemplo y compasión.

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